domingo, 14 de enero de 2018


Foto capatada hoy 14 de enero, a las 7.48 a.m.
Las cabañuelas
Las cabañuelas son una costumbre oral que se recuerda al momento y sólo durante el mes de enero, pues en realidad poca gente se toma la molestia de hacer cálculos metodicamente.
Es difícil establecer los orígenes de esta tradición, pero se cree que surgió en el Zamuc o "Fiesta de las suertes", del calendario babilónico cuya versión hebrea sería la "Fiesta de los Tabernáculos".
Las cabañuelas son el cálculo que hace la gente de los pueblos, con base a las características climáticas que se presentan en ciertos días de determinados meses, según el país y sus costumbres para pronosticar el clima del año en curso.
(Al parecer este año tendremos un buen invierno)

viernes, 3 de marzo de 2017

Entonces un día amaneces con todos los pétalos abiertos, la sonrisa en las espinas, en las manos el grito y en el alma ese sosiego.

jueves, 12 de enero de 2017

martes, 3 de enero de 2017

Mejorar la salud mental de las personas

Creo que este mundo sería mejor y más habitable si se mejorará la salud mental de la gente. Mientras se tratan dolencias emocionales y mentales, gran parte del tratamiento tiene que ver con la reeducación de las personas y la forma en que viven sus vidas. En cierto sentido, a menudo se les ofrece la posibilidad de aprender a vivir más plenamente mediante una mejor comprensión de sus propios problemas. Me gusta ver en el tratamiento psiquiátrico  como una situación en que una persona tropieza con todo en un cuarto a oscuras, choca con los muebles, se lastima y hasta quizás estropea esos muebles; si se puede encender una luz para que esa persona vea con que está tropezando, podrá elegir un camino mejor; evitará entonces los choques y lastimarse.

martes, 20 de diciembre de 2016

La incultura erosiona el país.



LA INCULTURA EROSIONA EL PAÍS

El problema educativo de nuestro país es grave. En los últimos dos decenios específicamente en lo que se refiere a la educación básica y media e incluso superior,  el deterioro ha sido dramático, por obra de muchos factores, entre los que se destacan la radicalización política magisterial, la incapacidad de los Gobiernos para responder de modo adecuado a una demanda estudiantil creciente, que proviene de los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Nuestra niñez, y por consiguiente nuestra juventud, lee cada día menos, y en consecuencia cada día está más alejada del saber auténtico y permanente.
Esto dificulta que se consolide la identidad nacional, y hace a las nuevas generaciones mucho más vulnerables a la alienación ideológica y a la actitud depredadora de los valores morales y espirituales.    
Ni los padres ni los profesores inculcan hoy a los jóvenes, de manera sistemática, el hábito enriquecedor de la lectura de las grandes obras que ha creado el pensamiento humano, desde el pasado hasta nuestros días.
Lo que los jóvenes, por obligación lee, son apuntes, extractos, manuales deficientes y textos fragmentarios. Y así vemos cómo, después de doce años de estar en las aulas, muchos ni siquiera saben leer, en el sentido compresivo del término.
Este es un índice muy revelador de lo que es nuestra Patria: un desierto cultural, más desolador que el desierto ecológico por el que muchos vivimos preocupados. Y esa perspectiva debe conmovernos a todos, al Gobierno, a todos los sectores sociales, porque si dejamos que la ignorancia siga creciendo, los conflictos, la violencia, el desorden social establecido seguirá creciendo.